domingo, mayo 30, 2004

Mio papa

Todas las visitas a mi padre son iguales...

Es virtualmente imposible llegar temprano, por una u otra razón nunca puedo levantarme a una hora decente y llegar a su casa a una hora decente. Lo más probable es que yo esté reacio a venir.

Hoy no es la excepción, me levanté a las 11 de la mañana y salí de mi casa a las 12 del día. He hecho una hora de camino hasta aquí y todo para llegar a la misma rutina, ya insípida, ya amarga, de todas las ocasiones en que lo visito. Con la novedad de que hoy es un poco más amarga que de costumbre.

Han pasado ya 20 años desde que mi papá y mi mamá se divorciaron. Mi papá tiene dos hijos de su segundo matrimonio, uno de 12 años y otro de 14 años. Veinte años de mi vida he desperdiciado añorando un papá que no existe. Mi vida como hijo del Cptn. Gerardo Vázquez es altamente frustrante, soy su primogénito, indiscutiblemente soy su viva imagen. He heredado todo lo bueno que él tiene qué ofrecer y soy una combinación perfectamente equilibrada entre sus cualidades y las de mi madre. Físicamente soy el más parecido de entre todos mis hermanos a él. Espiritualmente soy insaciable, materialmente soy el más ambicioso, profesionalmente soy el más trabajador...
Después de todo y después de el enorme parecido que tenemos, el favorito es el segundo. Lo frustrante es que mio padre siempre me lo recuerda, es increíble que no se canse de decirme cuánto mejor es mi hermano que yo.

Por el momento, el motor inmóvil del poeta sigue siendo el sufrimiento. El que me es ocasionado cada vez que tengo este roce familiar es demasiado grande y prácticamente insufrible.

Ya no puedo esperar para salir a la carretera de nuevo y disfrutar de todo cuanto me rodea, incluyendo el huracán de recuerdos que tendré en mi alma acerca de mio padre.

Por el momento ya no puedo seguir escribiendo puesto que debo seguir conviviendo... O mejor dicho, sobreviviendo.

0 comentarios: