miércoles, junio 02, 2004

El Oponente

Durante meses he pensado, he creído que tengo un oponente. ¿Puede un alma como la mía tener oponente?

Oponente... Aquél que se opone, aquél que representa un obstáculo en el camino de alguien.

Creo que puedo tener miles de oponentes, todos ellos internos y creados por mí, el Gran Creador de las decisiones que dan rumbo y color a mi vida.

Un alma distinta de la mía que represente un obstáculo... No estoy muy seguro de qué tan probable pueda ser eso; no obstante sé que hasta ahora no me he topado con un alma que represente a un oponente para mí. Un alma que obstruya el camino y me haga las cosas difíciles para llegar a mi meta...

No puedo concebir la existencia de un oponente en mi camino. No uno distinto de mí mismo. Siguiendo un poco la idea planteada acerca de las equivocaciones, en una decisión las únicas trabas nos las ponemos nosotros mismos. Una vez tomada una decisión sólo hay que atenerse a las consecuencias. En mi caso, y por las decisiones que he tomado en mi vida, he tenido consecuencias muy fuertes que han hecho que yo madure de golpe así como me hicieron pensar que me había equivocado y que tengo oponentes...

Actualmente no soy partícipe de riña alguna con otra alma, todo cuanto he hecho lo he aceptado con responsabilidad, he sabido pedir perdón por los daños que haya yo causado, he logrado perdonar los daños que me han sido causados y ahora sólo queda caminar por el sendero. Por donde yo camino no existen ganadores ni perdedores, no existe la competencia y los valores humanos empiezan a perder sentido poco a poco. Llevo muy poco caminado y, por supuesto, me resulta aún muy difícil coordinar lo que empiezo a entender con lo que siento. Parte de esta elección es la soledad que debo enfrentar en algunas ocasiones, ya que, aunque puedo ser acompañado por otra alma, es muy raro que cualquiera quiera caminar conmigo debido a la naturaleza del sendero.

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