martes, junio 01, 2004

La desilusión

Hoy he despertado a un mundo distinto. El aire huele a nada y es pesado respirarlo. Como si de la noche a la mañana se hubiese hecho mucho más denso de lo que suele ser. Veo a través de mi ventana y el cielo deja mucho qué desear. El día es tan gris que la luz de día no tiene sentido. No sabría decir si se ve nublado y habrá una gran y hermosa tormenta o simplemente el mundo está aburrido de todo y nos presenta un cuadro totalmente carente de expectativas, sueños y sonrisas.

Al voltear hacia adentro noto que yo mismo estoy completamente carente de esas expectativas, sueños y sonrisas. Hoy he despertado carente de ilusiones. No hay situación, palabra o persona alguna que pueda aliviar mi pesadez en este fatídico momento. Mi alma se siente completamente perdida al caminar sola por el desierto emocional en el que nos hemos hundido. La inercia es lo único que nos mantiene de pie, caminando, soportando la sed, el hambre, el agotamiento y los radicales cambios de temperatura.

Quiero volver a tener ilusiones, deseo volver a soñar con algo y añoro volver a sentir la calidez espiritual que un par de almas siente al amarse mutuamente.

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