martes, julio 13, 2004

Amor a un@ mism@

Seguramente no soy el único que ha escuchado la frase "¿Si tú no te amas a tí mism@ cómo esperas que otro lo haga?".

Muchas veces la he escuchado y muchas veces me la he repetido a mí mismo a manera de mantra. No obstante, la mayoría de las veces me era sencillamente ininteligible. Afortunadamente, tuve un destello de iluminación en una charla que sostenía con una de mis beloved ones y, finalmente, la frase en cuestión cobró un sentido muy claro para mí.

Lo trataré de explicar de la manera que usualmente lo hago: con ejemplos, montones de ejemplos. Bueno, en este caso supongo que sólo usaré uno. Ahora, abusando de tu imaginación (sí, la tuya), supón que a lo largo de tu vida has tenido varias personalidades distintas. Cada una de ellas deambuló con un nombre distinto, y tú las ubicas así --esto resulta mucho más fácil si has tenido diferentes apodos durante distintas etapas de tu vida. En general, es factible que tengas una personalidad favorita y una a la que desearías poder enterrar. Para este ejemplo en especial me gustaría que supusieras que has tenido, hasta ahora, cuatro personalidades distintas. A una, la actual, la respetas, a otra la odias, a otra la amas y a la última sólo la ignoras porque te parece bastante tonta, infantil, aburrida...whatever.

Ahora supón que llega alguien especial a tu vida y, oh! demonios! A ese alguien le gusta mucho aquella personalidad de tí que tú repudias. La pregunta es: ¿Qué permisos tiene esa personalidad? Es decir, si tú la odias, es obvio que no dejarás que alguien se le acerque y mucho menos que la ame. Nadie tiene permiso de amar esa parte de tí que representa tu peor faceta. ¿Por qué? Pues porque no vale la pena... Cierto?

Y... ¿si ese alguien quiere con la personalidad que tú respetas? Regreso a la misma pregunta: ¿Qué permisos tiene? Probablemente le darás permiso de respetar a esa personalidad, y no de algo más, porque sería incoherente...

En realidad tú quisieras que esa persona especial amara a la personalidad que tú amas. Porque, para tu gusto, es la mejor faceta de tí... ¿Por eso la amas no?

Así que... Integrando un poco... Supón ahora que sólo hay una personalidad en tí: "Tú a secas". ¿Qué permisos tienes? ¿Te amas? ¿Le darías permiso a alguien especial de amarte? Porque finalmente, si ese alguien es especial, buscas que sea feliz y quieres lo mejor para sí.

¿Qué permisos tienes?


Pd. Por supuesto, nunca está de más tener conciente que todos tenemos facetas buenas y malas. Hay que aprender a amarnos como un "Todo" porque finalmente el bien y el mal no tienen sentido.

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