sábado, julio 10, 2004

Kill Kirk

Hoy he tenido el sueño más extraño.
Todo empezó hoy en la mañana cuando ese loco --a quien yo llamo mi inconsciente de vez en vez-- decidió invitar a la pequeña bruja a mis sueños. El sueño fluyó perfectamente normal; o sea: completamente carente de sentido. Hasta que en cierto punto me enfrenté con un librero en cuyo nivel más alto se alojan unos frascos con recuerdos de nuestra ya difunta relación amorosa. Curioso, estos recuerdos no existen en la vida consciente, ergo hasta hoy yo no tení­a memoria de esos frascos --ignoro por qué mi inconsciente los ocultaba. El sueño fue subiendo de intensidad hasta que, en este punto, mi consciente ya no aguantaba más y, a punto de despertarme, sonó el teléfono ayudando así­ a mi consciente a derribar al loco y abrir los glassis.

Yo no le di más importancia al sueño, hasta más tarde --habrán pasado unas 10 horas ya desde que soñé con los frascos. Yo, esperando a que mi madre se desocupara para que me acompañara a casa de mis abuelos a recoger un paquete que me llegó, sucumbí ante Morfeo quedando profundamente dormido en mi cuarto y, naturalmente, empecé a soñar. Tan pronto como mi inconsciente tomó el mando de mis sentidos empecé a ver, oi­r, sentir asegún la voluntad de aquel loco. Me sorprende que lo que me tenía preparado era una segunda sesión con los frascos.

La primera vez que los vi --es decir cuando soñé por la mañana-- sentí­ que tal vez deberí­a tomarlos y tirarlos a la basura; naturalmente no pude hacerlo y me convencí­ a mí­ mismo de dejarlos ahí­ "no harían daño alguno". La segunda vez que los ví­, esto es hoy por la tarde, los tomé con la firme decisión de tirarlos a la basura. Justo los estaba llevando hacia su "lugar de entierro" (el bote de basura) cuando mi consciente y mi inconsciente escucharon la voz de mi madre que decí­a: "Sí­ ma, pues Parkash está dormido y Amerit está viendo la tele así que yo creo que mejor nos vemos mañana y pues ya le dan su paquete... Sí, nos vamos a desayunar o algo...". Esto fue mucho más fuerte que cualquier otra cosa ya que he esperado mucho por ese paquete de parte de Sabine; tan importante es para ambos "yo's" que el consciente y el inconsciente se pusieron de acuerdo para exclamar inmediatamente: "Yo sí quiero ir ahorita". Lo que pasó con los frascos ya no me importó. Fue hasta después que me di cuenta de la importancia que tienen esos dos sueños: la pequeña bruja ha partido para nunca más volver y mi corazón por fin es mío de nuevo!

Ahhh (sigh), en fin, supongo que puedo esperar un día más para mi paquete. Tal vez hoy en la noche sea el desenlace del sueño y mi inconsciente tenga el valor de tirar todo aquello que lo daña.

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