domingo, julio 04, 2004

No confundir


Jamás será lo mismo ser humilde que ser un muerto de hambre.

Hoy, después de un terrible flashback, mi mundo ha vuelto a cambiar. Nada hay de malo en ser ambicioso. Y nada de malo hay en buscar una vida más cómoda, con paisajes más bellos y comida más exquisita.
El materialismo que esto representa puede ser absorbente y terminar en un tragedioso Samsara; no obstante, como he dicho en algún post anterior, es posible (y recomendable) encontrar el equilibrio entre mente, espí­ritu y cuerpo.

Por otro lado he pensado algunas otras cosas (todo proveniente del mismo incentivo), acerca de las mujeres... Nunca he tenido alguna idea en su contra realmente. Ahora tengo una idea --más en contra de la ley que las favorece que en contra de ellas. Y es que cuando un matrimonio consigue el divorcio, lo más normal es que los hijos vayan a vivir con la madre y el padre los mantenga por medio de una pensión. Esto convierte a la madre en una leona cuidadora de sus cachorros... Aunque, por experiencia propia, he notado que en realidad la convierte en una sanguijuela que busca cualquier excusa para seguir succionando dinero del padre. Ya que ella "no tiene la obligación" de mantener a los cachorros".

Yo digo que los niños deben ir con quien pueda hacerse cargo de ellos realmente. Me parece una estupidez mandarlos con su madre si ella no tiene esa capacidad.




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