miércoles, agosto 18, 2004

Cerezas...


La fragancia del rocío matutino...

Un incansable ir y venir
Las almas viajan a ninguna parte
Llegando a todos lados

El dulce sabor de las cerezas...

Yo, inmóvil; rodeándome
Cientos de mariposas revoloteando

Desgarro su carne de una mordida...

El viento cambia,
Arrastra a las nubes a otros parajes
Infame, juega con la luz del sol

Empapo mis labios con su sangre...

Mis glassys cerrados;
Redobles de tambores a mis pies
Hacen eco de las almas viajeras

El perfume remanente en mis labios...

Una suave brisa acaricia mi piel
Dos estreyas de negro fulgor
Dentro de mí puedo observar

Black cherries always remind me of you...


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