viernes, agosto 27, 2004

Left Glassy

Sombría faz iluminaba su rostro de muerte. Desde lejos se podía notar en su semblante de muñeca de porcelana el terrible lucero negro que, cual estrella difunta, ejercía una fuerza gravitacional de tal magnitud que cualquier otra energía era irremediablemente absorbida, causando que el universo existente alrededor de quien la viese enmudeciera de pronto, perdiendo también toda luz y coherencia antes existente.
Mi propio universo se mudó, dejé de pertenecer al mundo real, al que todos pertenecen, y mi residencia cambió al código postal del siniestro lucero.
Millones de años luz estuve conociendo y descubriendo el infinito de galaxias, estrellas, planetas y demás seres atrapados en su hipnótica mirada.

Un segundo después he salido del viaje; un segundo he requerido para retomar conciencia de dónde estoy y quién soy; un segundo me ha tomado entender dónde estuve hace dos, durante mi eterno viaje; un segundo me ha tomado sentir la melancolía de todo un universo etéreo materializada en ese pequeño globo ocular.

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