miércoles, agosto 04, 2004

Tempesta e amici

Con el alma al rojo vivo. Como si me hubieran deshollado, tengo todas las fibras sensibles conocidas por mí expuestas a la intemperie.

Después de mucho analizar mis distintas situaciones, me pregunto si el alma estará situada en algún lugar por el estómago... Así debe ser pues ahí es donde más duele todo... Ya felicidad, ya enamoramiento; ya tristeza, ya nostalgia; ya rabia, ya coraje... Todo duele en el estómago como si un terrible hueco estuviera dejando pasar un gran chorro de aire helado como una terrible lanza que atraviesa a un soldado herido.

Hoy he sentido ese dolor como hace muchos ciclos no pasaba. Tal vez el estar demasiado abierto sea una causa, ya que hoy recibí malas noticias por muchas partes.

Es curioso, lo que le duele a mis queridos me duele a mí.

Y antes de acabar el día... Un golpe fatídico, a la velocidad de un rayo, el retumbar del trueno me estremeció por completo en medio de la tormenta.

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