lunes, septiembre 06, 2004

Yo no soy para nadie

No es fácil para un inmortal encontrar una pareja... Empezando porque la mayor parte de la gente es escencialmente más frágil y más propensa a cesar su existencia.

Sumando a esto el hecho de que, si bien no es fácil llegar al inmortal corazón de este Monstruo, de este envase-albergue de millones de almas, cuando un alma logra tan loable proeza, enciende terrible flama! Imperceptible a una concepción humana del tiempo, alcanzando proporciones devastadoras.

El infame Monstruo albergue de mil almas enciende una flama equivalente en proporciones a todos los granitos de arena que conforman el gran océano de su espíritu. El Monstruo, convertido ahora en omnioso Astro Rey, incinera todo cuanto está a su alcance... Incluyendo a aquél frágil polvito estelar que lo creó.

Y así, mientras no llegué una inmortal, la oprobia condena del Monstruo es perdurar y observar cómo todo es incinerado alrededor. Infame destino le ha sido impuesto, insufrible yugo eterno, para un titán inextinguible.

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