martes, octubre 12, 2004

Sin título

Al amparo de la naito, casi rendido ya, intentando hacer caso omiso de las súplicas que mi ploto me hacía por darle un poco de descanso... Al amparo de la naito, cuando mis ánimos estaban a punto de sucumbir a causa del extraño ataque de ira que me invadió toda la tarde, así como de la frustración de saber que aún no se leía mi mensaje; al amparo de la naito algo extraño sucedió.

Primero el masaje en los hombros de una buena noticia ayudó a que mi rabia se apaciguase. Poco después, decidí que era hora de partir hacia los dominios del buen Morfeo. Cuando subí al vehículo que me transportaría, en mi primera etapa, hacia dicho reino, me encontré con una grata sorpresa. Una cálida luz me esperaba cariñosa y, entre montañas, anémonas y muchos colores, me acompañó hasta mi morada, sonriente...

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