miércoles, abril 27, 2005

Como hombre nuevo

Anoche tomé mi shadow convertible, turbo, rojo y salí a la carretera rumbo a...
hmm
Recuerdo que estaba en una montaña, la carretera conducía, sinuosamente, hasta la cima y luego bajaba hasta la ciudad.

Hacía poco, yo había cometido no menos de un asesinato y la culpa, abrumadora, me llevó a tomar las llaves y emprender el camino.

Aceleré y, en una de las curvas más cerradas, ya próximo a la cima, mantuve el volante fijo, mi voluntad era definitiva y la decisión ya la había tomado. No sabría decir a qué altura iba cuando salí de la carretera, sólo sé que tardé bastante en llegar a mi destino.

Sobre mí veía el piso, había una carretera y muchos coches y autobuses, era obvio, el coche había dado la vuelta y yo caía de cabeza al suelo. Pensaba que al fin encontraría paz e imaginaba cómo se sentiría el impacto.

Entonces pasó, me estrellé de cara con un autobús. No alcancé a sentir dolor, sólo todo se volvió negro y supe que había muerto... Unos segundos después, abrí los ojos, empecé a respirar y me sentí, literalmente, embarrado en el techo del autobús.

Un segundo después estaba frente al espejo y me preguntaba por qué no morí. Ví mi cara, con una pequeña inflamación en la mandíbula, y me pregunté una vez más qué había pasado.

¿Qué hago aquí?

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