martes, julio 12, 2005

Las dos lágrimas

Como un latido arrancado de mi hipersensible corazón, el ave, con alas de papel fotográfico Kodak, emprende su majestuoso vuelo hacia el pasado. Envuelta en un manto de lágrimas color púrpura, su aleteo rocía toda mi tristeza de regreso a la tierra.

Al mismo tiempo, partiendo de las entrañas del universo, una extraña criatura compuesta de estrellas -alas de aurora borealis- se sumerge en el océano de mi alma y vuela hacia mi corazón. Rociándome, empapándome de lágrimas de alegría...

Una hermosa visión de aquello que empieza hincha mi alma y me hace explotar en lo que se podría interpretar solamente como el nacimiento de un Sol.

Hoy estoy triste...
Hoy estoy feliz...

Cómo quisiera estrecharte entre mis brazos,
Saber que el ave estelar es real y no sólo una visión.
Cómo quisiera hoy estar tan seguro como estoy siempre,
Dime que no te arrepientes del amor que profesas
Pues yo no me arrepiento y, si pudiera, lo haría más grande.

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